Y sin embargo también fué un martes
En mi segundo año de universidad me matriculo además en otras dos asignaturas suyas. Fuera del aula, nos reunimos de ves en cuando simplemente para charlar. Nunca habia hecho algo así con ningún adulto que no fuera pariente mío, pero me siento cómodo al hacerlo con Morrie, y me da la impresión de que está cómodo dedicandome su tiempo.
-¿Dónde nos reuniremos hoy?- me pregunta alegremente cuando entro a su despacho.
En primavera nos sentamos bajo un árbol frente al edificio de sociología, y en invierno nos sentamos junto a su escritorio, yo con mis sudaderas grises y mis tenis Adidas y Morrie con zapatos Rockport y pantalones de pana. Cada vez que charlamos empieza por escuchar mis divagaciones y a continuación intenta trasmitirme alguna especie de lección para la vida. Me advierte que el dinero no es lo más importante, contrariamete a la opinión más generalizada en el campus. Me dice que tengo que ser "plenamente humano". Habla de la alineación de la humanidad y de la necesidad de mantener una "conexión" con la sociedad que nos rodea.
Comprendo algunas cosas, otras no. No me importa. Los debates me sirven de excusa para hablar con él, y sostener unas conversaciones filiales que no puedo tener con mi propio padre, a quien le gustaría que yo fuera abogado.
A Morrie le repugnan los abogados.
-¿Qué quieres hacer cuando termines las universidad?- me pregunta.
-Queiro ser músico- le digo, Pianista.
-Maravillso- dicé él. Pero es una vida dura.
-Sí.
-Hay muchos buitres.
-Eso he oído decir.
-Aún así, si lo deseas de verdad, harás realidad tu sueño- me dice.
Siento ganas de abrazarlo, de darle las gracias por haber dicho aquello, pero no soy tan efusivo. En vez de eso, me limito a asentir con la cabeza.
-Apuesto que tocas el piano con mucho brío- dice él.
Me río.
-¿Con brío?
Me devuelve la risa.
-Con brío. ¿Qué pasa? ¿Ya no se dice así?
-¿Dónde nos reuniremos hoy?- me pregunta alegremente cuando entro a su despacho.
En primavera nos sentamos bajo un árbol frente al edificio de sociología, y en invierno nos sentamos junto a su escritorio, yo con mis sudaderas grises y mis tenis Adidas y Morrie con zapatos Rockport y pantalones de pana. Cada vez que charlamos empieza por escuchar mis divagaciones y a continuación intenta trasmitirme alguna especie de lección para la vida. Me advierte que el dinero no es lo más importante, contrariamete a la opinión más generalizada en el campus. Me dice que tengo que ser "plenamente humano". Habla de la alineación de la humanidad y de la necesidad de mantener una "conexión" con la sociedad que nos rodea.
Comprendo algunas cosas, otras no. No me importa. Los debates me sirven de excusa para hablar con él, y sostener unas conversaciones filiales que no puedo tener con mi propio padre, a quien le gustaría que yo fuera abogado.
A Morrie le repugnan los abogados.
-¿Qué quieres hacer cuando termines las universidad?- me pregunta.
-Queiro ser músico- le digo, Pianista.
-Maravillso- dicé él. Pero es una vida dura.
-Sí.
-Hay muchos buitres.
-Eso he oído decir.
-Aún así, si lo deseas de verdad, harás realidad tu sueño- me dice.
Siento ganas de abrazarlo, de darle las gracias por haber dicho aquello, pero no soy tan efusivo. En vez de eso, me limito a asentir con la cabeza.
-Apuesto que tocas el piano con mucho brío- dice él.
Me río.
-¿Con brío?
Me devuelve la risa.
-Con brío. ¿Qué pasa? ¿Ya no se dice así?
TUESDAYS WITH MORRIE
Mitch Albom
Mitch Albom
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Una llamada
Que bueno es recordarte bien...
Recordarte feliz, como eras. Con esa eterna alma de niño que más que mi padre te hizo mi amigo.
Recordarte feliz, como eras. Con esa eterna alma de niño que más que mi padre te hizo mi amigo.
Cuanto bien hace cerrar lo ojos y ver tu sonrisa otra vez. Que calidez poder sentir eso de nuevo. Escuchar tu risa y tus bromas, tus cuentos, tus historias. Recordar las guerras de migajón después de la comida, los juegos, las clases de baile, y la cena...
¿Recuerdas lo especial que era?
Yo lo recordé hoy, y me sentí feliz, como en esos años me sentía...Cuanto me amaste.
Y sé que lo extrañaste...sé que lo extrañas como yo lo hago ahora, como lo hice siempre sin darme cuenta.
Hoy recordé tus canciones, nuestros dibujos y el beso de buenas noches...Hoy lo recordé, y me hiciste sonreir de nuevo.
¿Recuerdas lo especial que era?
Yo lo recordé hoy, y me sentí feliz, como en esos años me sentía...Cuanto me amaste.
Y sé que lo extrañaste...sé que lo extrañas como yo lo hago ahora, como lo hice siempre sin darme cuenta.
Hoy recordé tus canciones, nuestros dibujos y el beso de buenas noches...Hoy lo recordé, y me hiciste sonreir de nuevo.
"Un padre jugando con su hijo...Nada más perfecto, nada más maravilloso."
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De las fiestas y la irremediable cruda
Ayer tuve mi primera posada… ¿cómo se le puede llamar? ¿Laboral? En fin. Muy agradable, ya hacía falta salirse de la oficina y convivir con el jefe y los compañeros en otro ámbito: buena plática, buena comida, mucho relajo y mucha bebida, al menos para mí, que generalmente no bebo al menos que sea el típico brindis de Navidad o Año Nuevo (que hay vienen ya) o alguna otra ocasión similar, pero es realmente muy raro. El chiste es que ya entrados, pues ni para donde hacerse, pero como diría mi Casi-Suegro “todo controlado”. Lo interesante del caso es como la vida y las borracheras se parecen, de la vibrante felicidad se pasa al desconcierto (¿que pasó?), la duda (¿on'toy?) y la incertidumbre (¿y ahora?). Eso me ocurrió a mí, ayer todo era gusto y optimismo, y hoy las cosas se ven con mucho menos gloria: la cruda…realidad. La vida es así, hoy te embriaga de prosperidad y mañana te suelta el desazón. Aún así, sigo siendo adicta a ella, a la vida, adicta a existir…y creo que ella también a mí, ja! (al menos eso parece) y ojalá lo sea por muchos años más, aunque de vez en cuando me descalabre.
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Sín ti
Los días pasan rápidos y rudos, llenos de ti y vacios de la vida que era. Cada uno con tristeza, una tristeza que vive por si misma, que se filtra en mi aún a costa de mis esfuerzos. Crece y se desvanece, como tu misma imagen, como tu ausencia. Tal vez es la negación del corazón que no te olvida…que se rehúsa a vivir lejos, a vivir sin ti, a vivir. Tal vez es mi cabeza, que aún no aterriza. Tal vez es solo la ilusión y la esperanza, mis ojos que te siguen buscando cada tarde, que te esperan, prendidos de esa última mirada.
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